SIMCE: Herramienta y Uso

Publicado: agosto 12, 2010 en Opinión

Si tenemos un martillo pero no sabemos martillar, por muy buena que sea la herramienta lo más probable es que terminemos machacándonos los dedos. Algo parecido pasa con las herramientas de medición en educación: son muy buenas, pero no sabemos utilizarlas de la forma adecuada, por lo que terminamos enfrascados en discusiones absurdas.

Año a año aparecen los resultados SIMCE, y año a año tenemos las mismas discusiones. Más allá del diagnóstico, muchos critican la misma herramienta: qué es mala, que no considera las diferencias, que no mide los aprendizajes, las habilidades, la capacidad de la escuela, etc.

La función real de SIMCE es una sola: medir los conocimientos y habilidades cognitivas de los niños. Todo lo demás es secundario, y muchas veces otra interpretación puede ser errada. En este sentido, se deben hacer bastantes consideraciones antes de leer los datos y hablar o actuar sobre ellos.

1. SIMCE no mide los aprendizajes.
El aprendizaje es el proceso a través del cual se adquieren nuevas habilidades y conocimientos. Al ser un proceso, sólo puede medirse tomando la diferencia de conocimientos o habilidades en dos o más momentos. SIMCE es una prueba que mide los conocimientos de un niño o joven en un punto determinado del tiempo, sin considerar un momento anterior, por lo que no se puede decir que mide exactamente “aprendizaje”, sino sólo “conocimiento y habilidades”

2. SIMCE no mide la calidad y efectividad de una escuela.
Si SIMCE no mide los aprendizajes, menos puede medir la calidad de una escuela. No se conoce el estado inicial del niño (antes de la escuela), ni se sabe si los conocimientos que se tienen los aprendió dentro o fuera de su establecimiento educativo. Muchos niños aprenden en sus casas por el apoyo de sus padres o incluso con profesores particulares.

3. SIMCE no considera las diferencias de contexto
Ni debería hacerlo. La gracia de una prueba estandarizada es que sea igual para todos. Luego, dependiendo del análisis que se realice, se considerarán factores que vayan más allá de la prueba, como el contexto socioeconómico o la zona geográfica donde se encuentre el establecimiento.

4. SIMCE no es una mala herramienta.
No un ranking, no una buena forma de postular a subvenciones o premios, no una razón para castigar. SIMCE es un monitoreo de los conocimientos de los niños a cierta edad y punto. Si se toman en cuenta los tres puntos anteriores, SIMCE es una excelente herramienta. Lo que parece no funcionar es la interpretación que se le da.

Se deben tener en cuenta las limitaciones de la prueba SIMCE al momento de analizar los resultados. La desigualdad de conocimientos no es lo mismo que la desigualdad de aprendizajes dentro de la escuela. SIMCE muestra muy bien que las destrezas cognitivas entre distintos grupos socioeconómicos son muy desiguales, o que los conocimientos de una generación pueden ser mayores o menores que otra; pero, aunque exista correlación, no muestra aprendizajes, ni mucho menos calidad escolar comparada.

Parece absurdo, teniendo en cuenta esto, que sigamos haciendo rankings de escuelas, y mucho más absurdo que se otorguen premios o castigos por estos puntajes. Estamos intentando taladrar con un martillo, por lo que tenemos dos opciones: o cambiamos la herramienta, o cambiamos el uso que le damos.

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comentarios
  1. José Tomás Guzmán dice:

    En tu opinión, ¿Crees que una correcta medición de aprendizaje mostraría resultados significativamente distintos a los del SIMCE?

    ¿Tenemos datos de la correlación entre ambas evaluaciones?

    • Creo que aunque se haga un seguimiento tipo panel a los alumnos, es casi imposible aislar el efecto que tiene el hogar sobre el aprendizaje. En otras palabras, es muy difícil medir cuánto se aprende sólo dentro de la escuela y, por ende, la calidad de la escuela.

      Si lograra hacerse, supongo que sí habría cierta correlación entre aprendizaje y conocimientos, pero se aíslarían más (nunca completamente) los factores externos.

      A lo que voy con todo esto es que las políticas que hacen competir a las escuelas usan una herramienta que no dice lo que creen que dice. Se supone que premian a las mejores escuelas, pero en realidad premian a las escuelas con mejores alumnos, y el alumno no sólo se hace en la escuela, sino también en el hogar.

      Sobre tu otra pregunta, no sé de alguna evaluación de aprendizajes estandarizada, así que no podría decirte.

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