Archivos para agosto, 2010

Becas de Pedagogía: Sí pero No

Publicado: agosto 24, 2010 en Opinión

Hace unas semanas el ministro Lavín presento las becas para quienes quieran estudiar pedagogía. Los requisitos: sobre 600 puntos ponderados en la prueba PSU para tener la beca, si se tiene sobre 700 puntos irá acompañado de un bono de $80.000 para el bolsillo, y sobre 720, la oportunidad de realizar una pasantía en el extranjero. Además, la universidad de ingreso debe exigir al menos 500 puntos en la prueba.

La propuesta resulta alentadora. La idea es que los jóvenes tengan un nuevo incentivo para estudiar pedagogía, y así en el futuro tengamos mejores profesores. Pero como nada es blanco o negro, y todo tiene matices, presento a continuación mi opinión sobre lo bueno, lo malo y lo cuestionable de esta nueva política.

Lo Bueno

Sobre todo, lo que mejor me parece es que se está dando una señal política importante: la voluntad de ejecutar políticas de largo plazo. Claramente una política como esta recién tendría resultados en un mínimo de 6 años, aunque realmente no habrá cambios significativos hasta que un buen número de estudiantes de pedagogía egrese y otro tanto de docentes mal formados abandone la profesión. Aún así, y sabiendo que no habrá resultados hasta pasado el actual gobierno de turno, se ha optado por una política largoplacista, mostrando la voluntad política que tanto ha hecho falta.

Por otro lado, cabe destacar que es una beca que ya existía de cierto modo, aunque con algunas modificaciones. Lo positivo es que esta beca fue bien publicitada (la otra muchos venimos enterándonos recién de que existía), por lo que podría cumplir un rol incentivador (que es el espíritu de esta beca) más que la antigua, que cumplía más bien un rol auxiliador.

Por último, es importante notar que sí las universidades que exigen al menos 500 puntos hoy son pocas, pero si aumenta la demanda, otras universidades se deberán acoplar a esta iniciativa. Lo otro que puede pasar es que aquellos que podrían ingresar a universidades sin este requisito optarán por las universidades mejores, y por falta de matrícula las malas casas de estudio podrían desaparecer, lo que en mi opinión sería bastante positivo.

Lo Malo

Puede ser un arma de doble filo, pues podrían entrar alumnos motivados más por la facilidad de ingreso a la carrera que por verdadera vocación.Si bien no creo que sea un número de casos importantes, se debe tener cuidado en esto.

Bien es cierto que no soy simpatizante con la prueba de selección universitaria, pues considero que una prueba estandarizada no logra captar las habilidades específicas que se requieren para cada carrera. Yo saqué mucho más de 720 puntos, y la verdad es que sería un pésimo profesor. Además, que utilicen el promedio ponderado puede corromper a las escuelas, dando más peso en la ponderación en las pruebas en que generalmente se tienen mejores puntajes, o en las notas de enseñanza media. Si se quiere estandarizar, deberían tener todas las carreras de pedagogía los mismos criterios de ponderación, o usarse sólo el promedio entre lenguaje y matemáticas para la beca.

Por último, sabiendo que en general son los alumnos de clases sociales altas los que obtienen más de 700 puntos, el beneficio de los $80.000 (que salen de fondos públicos) se vuelve bastante cuestionable si lo que se intenta es disminuír la inequidad. De todas formas, como ya mencioné, el objetivo de esta beca es incentivar, no ayudar, por lo que no debería ser tan negaivo este tema.

Lo cuestionable

Personalmente no sé qué tanto vaya a servir esta medida si no hay condiciones de trabajo para los docentes que sean razonables. Se están incentivando 5 años de carrera en vez de 40 de trabajo. Si bien comprendo que aumentar los sueldos de profesores destacados es mucho más costoso que lo que costarán estas becas, la sensación que queda es que partimos por el otro lado. Un estudiante, antes de entrar a estudiar, le tomará el peso a la vida que va a llevar, mucho más de los 5 años que se mantenga en la universidad.

Además, sinceramente no sé cuanta gente va a llegar exclusivamente por este beneficio. De las personas que obtienen más de 600 puntos y no entran a pedagogía ¿cuántos no entran por factores económicos como el no poder pagar la carrera? ¿Es realmente un buen incentivo?

Por último, por mucho que entre gente a estudiar pedagogía, mientras la formación de docentes dentro de las universidades siga siendo deficiente, dificilmente se logrará mucho. Se debe tener especial preocupación por los alumnos que ahora estudian pedagogía, que hoy son cerca de cien mil.

Como siempre digo, la solución a la educación es sistémica. Si las becas no se ven acompañadas de otras iniciativas, como la mayor formación contínua, el apoyo a los profesores, y la mejora de los sueldos, entre otras, dificilmente se logrará obtener los docentes de calidad que tanto se necesitan.

SIMCE: Herramienta y Uso

Publicado: agosto 12, 2010 en Opinión

Si tenemos un martillo pero no sabemos martillar, por muy buena que sea la herramienta lo más probable es que terminemos machacándonos los dedos. Algo parecido pasa con las herramientas de medición en educación: son muy buenas, pero no sabemos utilizarlas de la forma adecuada, por lo que terminamos enfrascados en discusiones absurdas.

Año a año aparecen los resultados SIMCE, y año a año tenemos las mismas discusiones. Más allá del diagnóstico, muchos critican la misma herramienta: qué es mala, que no considera las diferencias, que no mide los aprendizajes, las habilidades, la capacidad de la escuela, etc.

La función real de SIMCE es una sola: medir los conocimientos y habilidades cognitivas de los niños. Todo lo demás es secundario, y muchas veces otra interpretación puede ser errada. En este sentido, se deben hacer bastantes consideraciones antes de leer los datos y hablar o actuar sobre ellos.

1. SIMCE no mide los aprendizajes.
El aprendizaje es el proceso a través del cual se adquieren nuevas habilidades y conocimientos. Al ser un proceso, sólo puede medirse tomando la diferencia de conocimientos o habilidades en dos o más momentos. SIMCE es una prueba que mide los conocimientos de un niño o joven en un punto determinado del tiempo, sin considerar un momento anterior, por lo que no se puede decir que mide exactamente “aprendizaje”, sino sólo “conocimiento y habilidades”

2. SIMCE no mide la calidad y efectividad de una escuela.
Si SIMCE no mide los aprendizajes, menos puede medir la calidad de una escuela. No se conoce el estado inicial del niño (antes de la escuela), ni se sabe si los conocimientos que se tienen los aprendió dentro o fuera de su establecimiento educativo. Muchos niños aprenden en sus casas por el apoyo de sus padres o incluso con profesores particulares.

3. SIMCE no considera las diferencias de contexto
Ni debería hacerlo. La gracia de una prueba estandarizada es que sea igual para todos. Luego, dependiendo del análisis que se realice, se considerarán factores que vayan más allá de la prueba, como el contexto socioeconómico o la zona geográfica donde se encuentre el establecimiento.

4. SIMCE no es una mala herramienta.
No un ranking, no una buena forma de postular a subvenciones o premios, no una razón para castigar. SIMCE es un monitoreo de los conocimientos de los niños a cierta edad y punto. Si se toman en cuenta los tres puntos anteriores, SIMCE es una excelente herramienta. Lo que parece no funcionar es la interpretación que se le da.

Se deben tener en cuenta las limitaciones de la prueba SIMCE al momento de analizar los resultados. La desigualdad de conocimientos no es lo mismo que la desigualdad de aprendizajes dentro de la escuela. SIMCE muestra muy bien que las destrezas cognitivas entre distintos grupos socioeconómicos son muy desiguales, o que los conocimientos de una generación pueden ser mayores o menores que otra; pero, aunque exista correlación, no muestra aprendizajes, ni mucho menos calidad escolar comparada.

Parece absurdo, teniendo en cuenta esto, que sigamos haciendo rankings de escuelas, y mucho más absurdo que se otorguen premios o castigos por estos puntajes. Estamos intentando taladrar con un martillo, por lo que tenemos dos opciones: o cambiamos la herramienta, o cambiamos el uso que le damos.